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Dedicado a la pianista Yasmín B. Fainstein en el día de sus cumpleaños
Mano izquierda- Aquí llego para decirte cosas, no se cuanto te van a agradar…o quizá sí…te digo en tono serio, con solemnidad…
Mano derecha- Estoy dispuesta, me revolotean las mariposas con esas caricias de sus alas, nada me asusta, me alegra jugar contigo…jugar contigo…danzar bajo tu mirada…río, ¿se siente?, te escucho…
Mano izquierda- Te cuento, la vida es una construcción de agua y de cemento…me apuro, ¿me sigues?
Mano derecha- Sí, estoy en tu mismo plano, hago divertir tus palabras, con mi homenaje a tu sabiduría, y lo deletreo…
Mano izquierda- Me motiva lo que dices. Es un revuelo el mundo que gira, no quiero perder ninguna palabra: así, ¿cómo nacimos?, ¿quién recuerda?, lloramos explotando el pentagrama, movimos el cuerpo, corrimos por los suelos, el patio embaldosado, la tierra de las calles, bajo los árboles, cielos celestes, nublados, estrellados, luna grande, y crecimos, la casa llamaba, mamá y papá llamaban, abrazos debajo del alero, las parras de uva, verano e invierno, no me quiero poner triste, todo lo recupero con la memoria sin necesidad del atril…y en todo el tiempo algún sonido golpeado sobre el teclado, y el silencio…¿te gusta dialogar?, ¡cuánto espacio tenemos, cuántas líneas para recorrer!, déjame apretar los pies sobre los pedales…¿y entonces?, desgranar los almanaques, me pongo firme, espero… Tuvimos, perdimos, recuperamos, lo que cayó se levantó agarrado a las ramas, las barras, siempre bajo el inexorable metrónomo…
Mano derecha- Déjame con las carcajadas, mi alegría que te contesta, y de nuevo el comienzo, con los gorgoteos desde los aleros, las hojas…sol de vivir…
*Diálogo leído sobre el Scherzo 3, para piano de Federico Chopin.
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